FEMINISMO, fácil de comprender.

Feminismo de la igualdad

El feminismo de la igualdad, también llamado feminismo ilustrado, es el movimiento que  arranca de la reclamación histórica de las mujeres en los siglos XVII y XVIII y que se plasma en la “Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana” de Olympe de Gouges y en la “Vindicación de los derechos de la mujer” de Mary Wollstonecraft, donde se reivindica el derecho a ser reconocidas en pie de igualdad con los hombres. Denuncia la elaboración de diferencias de género, constituidas por la razón patriarcal como categorías naturales, cuando no son sino constructos sociales y culturales.
Feministas representativas de esta corriente son Simone de Beauvoir, Seyla Benhabib, o las españolas Celia Amorós, y Amelia Valcárcel.

 

Feminismo de la diferenciaCuando hablamos de Feminismo de la Diferencia nos referimos a una corriente que aboga por la no equiparación de la dualidad de un género al otro,  sino más bien por el desarrollo de la diferencia genérica femenina en todos los órdenes simbólicos. Nace a mediados de los 70 en Estados Unidos y Francia, surgiendo a partir de grupos radicales y con su lema “ser mujer es hermoso”, aboga por identificar y defender las características propias de las mujeres.  Argumenta que el lugar que ocupamos en el mundo y que nos define, no está únicamente determinado por el espacio que nos ofrece la sociedad sino también por nuestro cuerpo de mujer con su estructura y sus ciclos vitales que determinan de alguna forma nuestra mirada sobre el mundo.
Sus máximas exponentes son la psicoanalistas francesa Luce Irigaray, Luisa Muraro y el colectivo filosófico Diótima. También se alinea a Virginia Wolf en esta corriente. En España, como feministas de la diferencia, cabe mencionar a Victoria Sendón de León y a Milagros Rivera Garretas.

Ecofeminismo

Françoise d´Eaubonne, en 1974, utiliza por primera vez el término Ecofeminismo para referirse a la capacidad de las mujeres como impulsoras de una revolución ecológica que aporte y desarrolle una nueva estructura relacional de género entre mujeres y hombres, así como entre la humanidad y el medio ambiente. Con anterioridad a la concepción del término Ecofeminismo por parte de d´Eaubonne ya se había reseñado en la literatura feminista de los años setenta una conexión entre el ideario feministas y la ecología, donde se reflejaban sociedades no opresivas para la mujer, descentralizadas, no militarizadas y con un alto respeto hacia la naturaleza. Desde ese Ecofeminismo inicial, se han ido desarrollando diversas tendencias influenciadas por la posición feminista de la que proceden (ecofeminismo radical, liberal, socialistas), estableciendo cada una de ellas sus propias estrategias de actuación, aunque los puntos principales en lo que se basan son los mismos y se reducen a los siguientes:

El orden simbólico patriarcal establece por igual una situación de dominación y explotación hacia las mujeres y hacia la naturaleza.
El patriarcado hace uso de la biología para situar a la mujer en un plano de proximidad con la naturaleza, identificándola con ella. Los hombres, en oposición, se identifican con la razón, justificando de esta forma la superioridad de la razón sobre la naturaleza o, lo que es lo mismo, el patriarcado; así se explica que las mujeres sean consideradas inferiores a los hombres.
Las mujeres están en una posición ventajosa para terminar con la dominación patriarcal sobre la naturaleza y sobre si mismas, dado que su propia situación de explotación las hace estar más próximas.

Establece que el movimiento feminista y el movimiento ecologista tienen objetivos comunes y deberían trabajar conjuntamente en la construcción de alternativas.

Ecofeminismo radical

Esta corriente hace hincapié en la vinculación entre la mujer y la naturaleza, a un nivel biosocial e histórico, señalando que, en ambos casos, el origen de la explotación y de la opresión  proviene de la sujeción al orden patriarcal establecido.

Ecofeminismo liberal

Esta corriente basa su teoría en el feminismo de la igualdad y en la teoría conservacionista de la naturaleza. Establece que el modelo economicista implantado por el hombre no atiende a las repercusiones perniciosas que éste ocasiona sobre la naturaleza. Rechaza que las diferencias biológicas entre mujeres y hombres conlleven distintas conductas respecto al medio ambiente.

Ecofeminismo socialista

El  ecofeminismo socialista fundamente si teoría en torno al patriarcado y al capitalismo, a los que responsabiliza de la explotación medioambiental para posibilitar el desarrollo económico. El capitalismo ha proporcionado la técnica necesaria en beneficio de los hombres, a los que ha dotado de instrumentos y medios de control sobre la mujer anulando su intervención en la economía.

Feminismo socialista

Corriente que postula que la sociedad de clases y la institución de género han de ser eliminadas para que las mujeres determinen libremente las condiciones de sus propias vidas; tanto el patriarcado como el capitalismo son causas de la opresión de la mujer.  Por lo tanto trabaja para la abolición del capitalismo y la implantación del socialismo como manera de liberar a las mujeres. La subordinación de la mujer es vista como una forma de opresión mantenida ya que sirve a los intereses del capital y de la clase dominante. Trabajaron en esta corriente, la feminista alemana Clara Zetkin y la rusa Alexandra Kollontai.

Feminismo liberal

El feminismo liberal se caracteriza por definir la situación de las mujeres como una desigualdad, no como opresión ni explotación, y por postular la reforma del sistema hasta lograr la igualdad entre los sexos. Las liberales comenzaron definiendo el problema principal de las mujeres como su exclusión de la esfera pública y propugnaban reformas relacionadas con la inclusión de éstas en el mercado laboral. Aboga por la partición democrática de la mujer en el Estado Liberal, por ello sería una de las bases del sufragismo.

 

Feminismo radical

Corriente feminista defendida por Kate Millet en su Política sexual (1969) donde resalta la relevancia del papel de la sexualidad en la subordinación de las mujeres, relegadas a ser meras productoras, y denuncia cómo los valores liberales sólo son aplicables a los hombres. Las feministas radicales argumentan que es la institución social del género, y no el sistema económico, el origen de la opresión de las mujeres; es decir, que la causa de su subordinación está en la institución patriarcal y no en el capitalismo. Sostienen que el lesbianismo es la única vía para desarrollar plenamente la sexualidad femenina, sin que medien relaciones de poder.  El feminismo radical tuvo su origen en la segunda ola feminista de los años 60.  Sosteniendo que la característica fundamental de la sociedad es la opresión patriarcal, difiere internamente en varias corrientes acerca de cómo hacerle frente a esta situación. Se suele reconocer que la sociedad occidental permite a la mujer un ejercicio relativo del poder, aunque a costa de desempeñar socialmente un papel masculino y de participar en la tarea global de dominación. Son contrarias a la prostitución y la pornografía por considerarlas manifestaciones del patriarcado. Asimismo rechazan la transexualidad, ya que creen que la masculinidad y feminidad son constructos socioculturales, con las que se debería acabar. Cabe mencionar dentro de esta corriente a Sulamith Firestone.

 

Feminismo filosófico

Se trata de una corriente feminista de especial relevancia en nuestros tiempos. Es una línea de pensamiento que ha sabido conectar los conceptos de mujer y filosofía desde un nuevo punto de vista. En el feminismo filosófico han sido las mujeres las que han opinado de la filosofía y las que han hecho filosofía sobre su propia condición, y no la filosofía la que ha opinado de éstas. Esta escuela ha reexaminado el pensamiento de importantes filósofos como Aristóteles o Hegel que teorizaron acerca de las mujeres, comprobando la desafortunada influencia de los prejuicios filosóficos del pensamiento androcéntrico en todas las áreas. Se trata  de un hondo ejercicio de revisión sobre conceptos claves de la historia de las ideas. Se plantea que la historia de la filosofía está incompleta, ya que ésta omite a las filósofas, por lo tanto es un intento de ampliación del marco filosófico revisando y actualizando sus conceptos de manera que el “Hombre” del que hable la filosofía haga referencia al conjunto de seres humanos.

Ciberfeminismo

Término resultante de la fusión del ciberespacio y feminismo, que comenzó a ser usado en 1992 por la teórica inglesa Sadie Plant y por el grupo de artistas australianas VNS Matriz. Plant, asocia el término a la relación entre mujer y tecnología, que describe como íntima y subversiva. Para Plant, el ciberfeminismo es la “respuesta teórica al hecho de que cada vez más mujeres aporten su innovador impulso dentro del arte electrónico y las tecnologías virtuales. El ciberfeminismo es una forma de posicionarse, una actitud proactiva y feminista que se realiza utilizando las tecnologías de la información y comunicación, como recursos del nuevo espacio público. Promueve conexión entre mujeres y la tecnología para investigar y descifrar los códigos de dominación y control de la cultura tecnológica; aprovecha para ello la capacidad de experimentación y las posibilidades que ofrece el ciberespacio para la creación de otras formaciones sociales, otras identidades y otra forma de activismo político.

Feminismo separatista

El feminismo separatista es una corriente feminista que defiende la separación de hombres y mujeres en la sociedad, bien por considerar que hombres y mujeres son en esencia diferentes y esta unión perjudica a las mujeres, o bien por considerar que los roles de género son construcciones sociales con las que hay que acabar, siendo necesario previamente una concienciación masiva de las mujeres, algo que no es posible mientras tengan relaciones con los hombres, pues en general los hombres no se oponen al patriarcado. Estas feministas  han identificado su enemigo en los hombres, auténticos arquitectos de las relaciones sociales patriarcales que imponen la impotencia a las mujeres. Como consecuencia, las feministas separatistas afirman que la única solución efectiva para conseguir el bienestar de las mujeres es que su existencia sea lo más independiente posible de los hombres, tanto sexual, como emocional y materialmente. Esta posición ha dado lugar a prácticas tales como la prohibición del ingreso de niños varones  en las guarderías feministas y los centros de mujeres, y en su formación norteamericana extrema, a la fundación, por parte de Valerie Solanas de la Sociedad para la Destrucción de los Hombres (SCUM) Una de las más importantes feministas separatistas en Sheila Jeffreys, figura muy influyente para el movimiento feminista lésbico.

 

http://www.tnrelaciones.com/corrientes_feministas/

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